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Temperatura de color

(o la regulación de la actividad humana)

Sigamos la naturaleza. La física, con sus gráficos y fórmulas, nos explica el fenómeno de la luz. Puedes encontrar mil artículos que explican así el concepto que abordamos hoy. Pero si de verdad queremos entenderlo, fijarnos en la naturaleza (sobre todo el Sol) es la mejor manera de comprender qué es la temperatura de color y su importancia en el mundo de la iluminación.

¿Qué es? La temperatura de color es el color de la luz que percibimos. En la naturaleza podemos encontrar luces de muchos colores diferentes. La luz de una llama, la luz de la Luna, la luz de un Sol naciente o de un rayo furioso. Seguro que se te ocurren más.

¿Cómo nos afecta? Es evidente que la luz, especialmente la del Sol, influye con fuerza sobre todo lo que alcanza. Saber cómo influye en los humanos es vital para iluminar cualquier espacio correctamente.

Si nos fijamos, hay un paralelismo entre el ciclo solar de un día y nuestra actividad durante su transcurso. Desde que el Sol despierta y se eleva en el cielo, nuestra actividad va en aumento. Cuando el Sol mengua llega la calma y cuando desaparece, el reposo. En la prehistoria, la influencia del Sol era un hecho insalvable ya que la oscuridad cohibía la acción irremediablemente a no ser que hubiera Luna llena. Luego, con el control del fuego y hoy en día con la luz artificial, su ausencia ya no es un escollo para la actividad

Tipos de luz del Sol. La luz de los diferentes momentos del ciclo solar es perfecta para explicar algunas de las temperaturas de color más usadas en el mundo de la iluminación artificial.

¿Te parece igual la luz al amanecer que al mediodía? La altura del Sol determina la cantidad de luz, la temperatura de color y en nivel de actividad que produce. A menor altura, menos luz, más cálida-amarilla y menos actividad. A más altura, más luz, más fría-blanca y más actividad.

Sol alto. La luz estimula. ¿Qué nivel de actividad y atención quieres que haya en el espacio que iluminas? Seamos observadores y coherentes. Si tratamos aulas u oficinas, debemos usar la misma temperatura de color que emite el Sol un mediodía: abundante y fría-blanca. Esta clase de luz oscila entre los 5000ºK y los 6000ºK (así es la medida de la temperatura de color) y favorece la concentración y el rendimiento.

Sol bajo. ¿Es la luz de Sol alto adecuada para irse a dormir? Si buscas pausa, usa poca luz y procura que sea cálida, como la luz del Sol bajo que se recoge antes de dar paso a la noche. Este tipo de luz (entre 1700º y 2700ºK) favorece la segregación de melatonina y la llegada del sueño.

Sol medio. Hay una tercera temperatura de color usada y valorada en los comercios. Es la luz neutra (ni cálida ni fría, unos 4000ºK). Produce un nivel de atención y actividad medio. De esta forma estamos activos pero con un punto de calma muy valorado a la hora de tomar decisiones de compra.

El 4000ºK es clave en farmacias porque aporta una imagen aséptica.

En resumen, hay numerosos factores que determinan el efecto que causa una luz. El ángulo, la cantidad, la temperatura de color…Piensa en ellos antes de iluminar un espacio. No pongas luz del color de una vela en tu oficina, o tus compañeros trabajarán a ritmo de tortuga si es que no se duermen. No pongas una gran cantidad de luz blanca en un bar de copas si lo que quieres es un ambiente íntimo.

¡Usa el sentido común, el menos común de los sentidos!

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